La respiración es el proceso que permite la actividad metabólica del organismo mediante el intercambio de gases

Este intercambio de gases consiste en el aporte de oxígeno (O2) necesario para las funciones celulares que se realiza con la INSPIRACIÓN  y la eliminación de dióxido de carbono (Co2) que se generan en todas las células, y que se realiza con la ESPIRACIÓN.

El fin último de la incorporación de oxigeno en la célula,  es la obtención de energía. Y el dióxido de carbono necesita ser eliminado, porque en grandes cantidades es tóxico.

En las personas débiles, enfermos crónicos y personas intoxicadas por la mala alimentación y la falta de ejercicio, hay más dióxido de carbono en su organismo.

Todos los enfermos en mal estado deben pues mejorar su respiración y el pulmón, órgano atacado por el coronavirus. Si se confina a la gente en sus casas y pierden capacidad respiratoria y potencia pulmonar, irán debilitándose cada vez más y serán más débiles e indefensos ante las infecciones.

El ritmo de la actividad respiratoria y el volumen de la misma dependen de la actividad del organismo, hay muchos factores que influyen en la forma de la respiración y que pueden alterarla considerablemente,  condiciones de confinamiento como estamos viviendo en estos momentos,  necesidades fisiológicas que se derivan de ello  e incluso el estado emocional producido por una situación de estrés como esta.

Un control adecuado de nuestra respiración es una de las estrategias más sencillas para hacer frente a las situaciones de estrés y manejar los aumentos en la actividad fisiológica provocados por dichas  situaciones.

EL RITMO ACTUAL DE VIDA Y EL SEDENTARISMO, FAVORECE LA RESPIRACIÓN INCOMPLETA QUE NO UTILIZA LA TOTAL CAPACIDAD DE LOS PULMONES.

Partiendo pues, de la  RESPIRACIÓN COMO RECURSO BÁSICO PARA GENERAR Y MANTENER ENERGÍA VITAL y puesto que es el recurso de más fácil acceso, RESPIREMOS, ABRAMOS NUESTRAS VENTANAS y aprovechemos la no contaminación ambiental que estamos viviendo en estos momentos  para hacer unos ejercicios de respiración para:

  • Aprender  los hábitos correctos de respiración
  • Ayudar a devolver a la normalidad los procesos físicos, mentales y emocionales que se hallen distorsionados.
  • Mejorar algunas dolencias ((tensión muscular, dolor de cervicales, dolor de espalda, migrañas, problemas de hipertensión, en temas de úlceras, dolor de indigestión…).
  • Reducir el malestar del estrés, mejorando también las sensaciones de ansiedad y depresión.
  • Finalmente MEJORAR EL ESTADO Y FUNCIONAMIENTO CORRECTO Y PLENO DEL PULMÓN, ÓRGANO AFECTADO PRIORITARIAMENTE POR EL COVID-19.

Por Manuel Villaplana